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noviembre 17, 2025Una reflexión desde el Sur Global frente al silencio de los poderosos
Por Angie Edell Campos Lazo
Investigadora social, docente universitaria y activista afroperuana
¿Por qué el mundo mira… y no actúa?
Las imágenes que nos llegan de las guerras que se están gestando en el mundo nos sacuden. Niños y niñas mutiladas. Madres enterrando a hijos e hijas. Hospitales, escuelas y campamentos humanitarios bombardeados. Y una pregunta ronda nuestras cabezas con rabia e impotencia:
¿Dónde está la ONU?
¿Por qué no interviene?
¿Es que no hay nadie que pueda proteger a las personas más vulnerables?
¿La ONU puede intervenir en cualquier país?
La respuesta corta es NO. La ONU no es un Gobierno Mundial. No tiene ejército propio, ni puede actuar por la fuerza dentro de un país sin permiso del mismo o sin una autorización especial del Consejo de Seguridad. Su accionar depende del consentimiento de los Estados involucrados, así es, incluso en crisis graves. O, de mandatos específicos otorgados por el Consejo de Seguridad (CS), que pueden ser bloqueados por el veto de miembros permanentes (como EE.UU. o Rusia, recordando que EE.UU es quien más se opone al accionar humanitario). Un acceso humanitario seguro o un corredor debe estar autorizado por las partes en conflicto, en sencillo, si Israel o Irán niegan entrada o salida de personas, la ONU no puede forzarlo sin autorización del CS (y ahí entra EE.UU). Un laberinto sin salida. ¿Y si hay genocidio o crímenes de guerra?
¿No deberían poder actuar igual? Podrían. Pero solo si el Consejo de Seguridad de la ONU lo autoriza. Y ahí es donde todo se detiene.
¿Quién manda en el Consejo de Seguridad?
El Consejo de Seguridad tiene 15 miembros. Pero 5 de ellos son permanentes y tienen poder de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. Si uno solo de esos países vota en contra, la ONU no puede intervenir.
Y esto ocurre incluso cuando hay evidencia de genocidio, hambruna intencional o violencia masiva contra sus habitantes. ¿Cómo se explica entonces que la ONU no pueda proteger a las infancias en Gaza? ¿O a las mujeres perseguidas en Irán? Porque el sistema está diseñado para proteger la “estabilidad entre potencias”, no necesariamente la vida de los pueblos.
¿Y si los organismos documentan, por qué no actúan?
Documentar no es lo mismo que proteger, y es una de las mayores frustraciones. Sí, existen organismos como el Consejo de Derechos Humanos, la Corte Penal Internacional, o misiones de investigación que producen informes, denuncian y archivan pruebas.
Pero… ¿eso de qué sirve si siguen asesinando civiles? ¿De qué sirve un informe si el hambre y las bombas no se detienen? Sirve para la memoria, para la justicia futura, para juzgar responsables. Pero no protege en el presente, no salva vidas cuando el sistema está bloqueado.
¿Y las infancias? ¿No las pueden sacar de ahí?
Hace poco vimos una documentción audiovisual dura de infancias asesinadas, ¿Por qué no evacúan a las infancias de Gaza? ¿Por qué no se crea un corredor humanitario global? Esas son algunas de las preguntas más desgarradoras y legítimas que muchas personas nos hacemos. Y regresamos a cómo funcionan los sistemas geopolíticos. Porque se necesita acceso, y quien controla las fronteras es el Estado en conflicto (Israel, Irán, etc.). Y sin consentimiento, ni la ONU ni las ONGs pueden entrar o sacar personas. En el caso de Gaza, Israel ha bloqueado casi toda entrada de ayuda humanitaria y ha atacado hospitales y escuelas. Más del 80% de la población vive con hambre extrema. Y aún así, no se autoriza un alto al fuego permanente.
Sudáfrica ha llevado a Israel ante la Corte Internacional de Justicia por genocidio. Países como Bolivia, Colombia y Chile han roto relaciones o exigido sanciones. Latinoamérica y países de África han pedido un embargo de armas y el reconocimiento del Estado Palestino. Organizaciones del Sur Global exigen reformar un sistema internacional que hasta ahora prioriza intereses y no vidas.
¿Y si el sistema ya no funciona?
Entonces hay que imaginar otro. Uno donde no se necesite el permiso de las potencias para proteger vidas. Uno que no dependa del veto de quienes venden armas o financian guerras. ¿Por qué no se reforma el Consejo de Seguridad? ¿Por qué no se elimina el veto? Porque los mismos que tienen el poder deben votar para perderlo.
Y eso, hasta ahora, no ha ocurrido.
Entonces… ¿nos queda solo mirar?
Sí, el sistema internacional está limitado. Sí, los Estados con poder de veto paralizan decisiones urgentes. Pero, aunque sintamos que nuestras voces no tienen el poder necesario, no estamos impotentes, podemos actuar desde muchos frentes. Y cada uno de ellos suma fuerza colectiva.
Desde el activismo y la organización social
- Nombrar lo que ocurre como lo que es: genocidio, apartheid, limpieza étnica, crímenes de guerra. No «conflicto», no «guerra compleja».
- Crear espacios de formación política sobre el sistema internacional, los derechos humanos y la resistencia del Sur Global.
- Sumarnos a campañas globales como el movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) contra empresas que lucran con el sufrimiento.
- Tejer alianzas interseccionales: activistas por la paz, defensores de niñeces, organizaciones feministas, movimientos antirracistas.
Desde nuestras redes sociales y vida cotidiana
- No normalices el silencio: comparte información crítica, contextualizada y ética.
- Cuida tus palabras: evita neutralidades falsas cuando hay una parte oprimida.
- Escucha y amplifica voces del Sur Global, sobre todo las que no están en medios masivos.
- Denuncia en tiempo real lo que ves. La documentación ciudadana también es prueba. Tu voz puede ser una grieta en el muro del silencio.
No eres “solo una persona en redes”: eres parte de una comunidad que no calla.
Si estás en espacios de toma de decisiones
- Promueve pronunciamientos institucionales en universidades, sindicatos, gremios, ONGs, colectivos, iglesias, etc.
- Exige a gobiernos locales o nacionales que se pronuncien, rompan relaciones, impulsen sanciones o reconozcan a Palestina.
- Incorpora estos temas en políticas públicas, presupuestos, planes de formación, líneas de financiamiento.
- Usa tu posición para abrir espacios de voz a quienes están en situación de opresión directa.
No es verdad que no podemos hacer nada. Lo que pasa es que nos han hecho creer que solo los poderosos tienen agencia, pero la historia nos enseña que cada avance en derechos ha nacido desde abajo, desde los márgenes, desde los pueblos. Si el mundo está siendo testigo de un genocidio en tiempo real, nuestro silencio también es parte del sistema. Pero también puede serlo nuestra voz, nuestra memoria, nuestra acción.
Reflexión final
El mundo no calla por ignorancia, calla porque está diseñado para callar ante ciertos crímenes. Pero desde el Sur Global, desde las minorías, migrantes y disidencias que habitan y ponen sus voces en los nortes, desde las comunidades organizadas, desde nuestras voces negras, feministas y críticas, podemos reescribir esa historia.
Lima, 23 de junio del 2025.



