
CUBA PARTE 1: CUBA ME SALUDA CON UN PESO Y UN VIAJE EN BICITAXI
octubre 19, 2019
CUBA PARTE 3: ¿AFROCUBANOS, DÓNDE?
octubre 21, 2019Hoy me desperté muy temprano, no pude dormir bien, entre el abrazante calor, el ventilador encendido toda la noche, mis compañeros de cuarto en el hostel que hablaban por la noche, escuchaba sus voces entre el inglés y francés, desperté como tres veces por la madrugada.
Salí muy temprano en búsqueda de cadecas porque hoy si o si tenía que comer algo. Las dos cadecas que había mapeado estaban cerradas, hoy es domingo, así que tuve que caminar muchísimo para encontrar una. En el camino pasaban muchas cosas curiosas. Un hecho en particular llamó mi atención, muchos hombres diciéndome cosas por la calle, esto tampoco me sorprende, el acoso sexual está en todas partes, pero esto era ya demasiado, en cada cuadra, durante todo el trayecto. Al igual que ayer sábado, nuevamente hoy había mucha gente en las calles, era domingo, asumo que estaban en sus “días familiares”. Yo me sorprendí con estos hombres, la facilidad y soltura de andar diciéndome cosas en la calle, esto no solo era en palabras era sobre todo corporal, la confianza de acercarse mucho y hablarme. El fin de toda esta danza seductora lo descubriría más tarde.
Nuevamente, me sentía caminando un fin de semana en el rico barrios altos en Lima, familias afrocubanas en las calles, niños y niñas jugando, hombres y mujeres ya grandes sentados en las calles platicando, en un ambiente, que yo leía empobrecido. Esto me levantaba muchas dudas, estaban el capitolio y unas cuantas calles turísticas abrazadas por barrios empobrecidos, muy antiguos y con mucha población afrocubana. Luego de mis “excelentes” sesiones de segregación étnico-racial urbana en la universidad, estas fronteras simbólicas en la ciudad llamaron mucho mi atención.
Finalmente encontré una cadeca, pero cometí una Angielada y no llevé conmigo el pasaporte, pero que luego de unas conversaciones con el vigilante, una buena disposición y un buen señor que estaba por ahí conseguí cambiar finalmente dinero, ¡la gente es demasiado amable! En México también vivo mucho de esta gentileza, sobre todo en los centros públicos, y culturalmente también se suelen dar propinas a cambio de la amabilidad en la atención al público, ¿pero aquí también? Espero que no lo hagan esperando recibir una propina.
Compré unas tarjetas de internet, y siguiendo paso a paso las instrucciones conseguí conectarme a internet. Me indicaron que me sentara a un parque cercano a conectarme, ¡aja! Ahora entiendo por qué he estado viendo parques llenos de personas sentadas con los celulares. Me reporté ante mi familia, llegué bien, no se preocupen. Y aquí comento otro punto importante antes del viaje a Cuba.
Antes de viajar a vivir en México mi mamá estaba con pánico, me atemorizaba con cada noticia de asesinato y secuestros de mujeres, me advertía que decida bien si quiero vivir en México, y yo tenía ya la beca, ¿cómo le voy a decir a un doctorado que no? Y cuando le dije que me iba a Cuba por una semana pegó otro grito, afirmaba que en Cuba no hay nada y lo primero que me dijo fue “¿qué vas a comer si hay escases de todo?, la gente se muere de hambre en Cuba”. Es interesante la percepción que se tiene sobre el país, los mensajes que llegan a los foráneos y como vamos construyendo nuestros conceptos muy tendenciosos sobre lo que significa cada uno de estos países. Me pregunto ¿qué pensaran de Perú? Por favor que no me digan Laura Bozzo.
En fin, continuando en la búsqueda de lugares para comer, que tardé mucho en encontrar, me detenía en cada placita, observando cada detalle hermoso de las calles, pinturas, edificios antiguos, hombres pescando en el malecón. Me gusta mucho la ciudad, me despierta emociones tan diversas, tiene micro-espacios, cada uno con su propio aire. En algún momento me sentí como en una ciudad fantasma, no porque no haya gente, por el contrario, había mucha gente en las calles, pero era porque veía muchas casas desoladas, completamente destruidas o a medio destruir y muchos anuncios de “se vende”, qué extraño para estar en el centro de la ciudad. En otras partes del centro mismo, sobre todo la turística, que eran como unas cuantas calles, me sentía como en una ciudad capital turística, mucho comercio, comida, bebidas y suvenires típicos para turistas. Y, por otro lado, las calles antiguas, empobrecidas, con muchas personas afrocubanas, mucho movimiento y comercio local.
Luego de caminar tantísimo, un tipo se me acerca y me dice “mexicana”, era como la cuarta persona que afirmaba mi “mexicanidad” en las calles, y yo le dije “no, peruana” y se ríe. Ya era como la 1:30pm, y luego de dos días estando solo conmigo, decidí seguirle la corriente y ver qué se traía. Me intentaba “enamorar” reafirmando mi belleza, muy cómico, me comentó que era profesor de salsa y era su día de “descanso”, me llevó a un bar que según él era muy famoso porque tenía la campana del Che Guevara. Tomé un trago, le invité uno a él y nos quedamos conversando. La versión de su vida que me contó fue que tenía una hija pequeña, era profesor de salsa de lunes a viernes y su salario era de 15 cuc. Él y otros hombres de por ahí eran un tipo de “promotores culturales” y orientaban a la gente turista a conocer los lugares buenos, el hombre era muy insistente y enfático con llevarme a conocer lugares en la ciudad, me llevó a un lugar donde vendían puros hechos en fábrica, un lugar medio oculto, vi cómo funcionan estas redes de venta de puros en la zona. Luego me llevó a un lugar para almorzar una deliciosa ropa vieja, luego de tanta caminata yo estaba muertisima de hambre. Me iba comentando que los cubanos no cometen crímenes porque luego los mandan 30 años a la cárcel y nadie se quiere arriesgar a eso, por eso es que el país es tan seguro, ¡como debe ser! Así me lo dijo. Ya sentada en la mesa, pensaba, ¿por qué este hombre hace todo esto? ¿Qué busca con su compañia? Se trae algo, pensé, y finalmente lo soltó, me dijo que los turistas GENERALMENTE le daban 20 cucs para que él pueda comprar la leche de su hija, que la leche es muy escasa y por eso ellos tienen que hacer varios trabajos para poder conseguirla, y como su hija tiene más de dos años, ya no le corresponde recibir leche, pero él quería que su hija la siga tomando. Y pensé, ¡ajá! Ese es el truco, le dije sinceramente que yo no era una turista, que era estudiante y le podía apoyar solo con un poquito, me insistió un poco, pero al final lo aceptó. Así que ese era el cuento, lo hacían por una propina, ya a mi regreso de Cuba me enteré que es toda una técnica y se le llaman “jineteros”.
En cuanto comía una riquísima ropa vieja con arroz congri y plátanos fritos, pensaba, ¿qué necesidad de hacer todo esto? ¿será cierto lo de los 15cuc como su salario? Mi amiga periodista ya me había dicho que su sueldo como profesora era de 15cuc, entonces no puede escapar mucho de la realidad lo que me dijo. El señor se mostraba muy a favor y contento con su país, con sus políticas y su gobierno, pero, al mismo tiempo, ¿engañaba? A turistas para que le den dinero que es el mismo al que recibe en un salario mensual. ¿Ese es el negocio de estas personas? ¿Por necesidad o por aprovecharse? Viendo las condiciones previas en los barrios empobrecidos no me sorprende para nada que sea por necesidad.
En fin, comí muy rico. Continué con mi ruta, caminando todo el casco histórico, ya con cambio me compré un juguito de mango delicioso y así descansé en un parquecito en el que curiosamente estaban cantando la canción “Guadalajara, Guadalajara”, México se imprimió en mi piel. Empecé el camino de regreso, decidí caminar nuevamente todo, mis músculos andaban ya manifestándose enojados por tanto esfuerzo, pero como soy una aventurera empedernida, decidí seguir caminando y terminar de conocer esta parte de la ciudad.
Caminé los casi cinco kilómetros de regreso y era la misma imagen, muchas personas en las calles y casas antiguas casi cayendo por la mitad. Llegué al hostel, organicé mis cosas y bajé a entregar las llaves, en el ascensor entró un señor afrocubano ya adulto, lo saludo y me pregunta de qué país era, le dije peruana y me dijo “Cerraron el congreso ¿no? Y ¿quién tiene la razón?” me sorprendí muchísimo por la pregunta, me desencajó un poco, y le dije “esta vez la tiene el presidente, es el peor congreso que hemos tenido” y el señor continúa “peor que el de ¿Fujimori?” yo más sorprendida aun “este congreso era prácticamente fujimorista”, yo pensaba, qué señor tan informado, creo que muchas personas en México ni sabían los líos políticos peruanos. Sé que hay un filtro de los canales públicos a los que la gente tiene acceso, y también sé que tele sur es una señal a la que se accede en Cuba, por ahí puede ser que ingrese ese tipo de información, qué señor tan culto.
Llamaron al taxi para que me llevara a mi otro hotel, el reservado por el congreso, en cuanto esperaba me compré una botella de agua grande. El agua, el agua me pareció muy cara, está más caro que comprarme un refresco, entonces la señora del hostel prepara el agua y la vende por su cuenta, hierve el agua y vende una botella grande por 50 centavos, mucho más barato que comprarla fuera, así que ya se imaginan a todos los huéspedes de su casa con una botella de agua hervida, fue muy curioso.
Llegué al hotel, me asignaron mi cama y me encontré con otra compatriota, y algunos otros y otras participantes de la escuela. Ya instaladas decidimos juntarnos las tres peruanas e ir a comer, caminamos mucho hasta encontrar un lugar agradable, cenamos, yo no tenía mucha hambre luego de la deliciosa ropa vieja cubana, así que tomamos unos mojitos, sí, demasiado cliché, pero había que hacerlo, tomar un mojito en La Habana.
Regresamos al hotel y empezamos a socializar con la gente, muchos países, muchos rostros, muchos nombres y yo encantada de ver tanta gente negra, nuevamente mi emoción por estar con mi gente se disparó. Dormimos, un poco temprano para lo usual, pero yo andaba muerta, así que me fue bien dormir mucho.




